Animalería: Protege a tus mascotas del frio.
Gustavo Reyes @GusMascotas Fotos: Pixabay 05/12/2018


Gustavo Reyes @GusMascotas Fotos: Pixabay
En esta época de frío, es importante que no pasemos por alto el proteger la salud de nuestros animales de compañía ya que las bajas temperaturas provocan un cambio en el equilibrio interno del animal así como su metabolismo. Hay perros y gatos que se adaptan mejor y más rápido al frío, pero los hay que les cuesta más, sobre todo a los cachorros y a los perros y gatos jóvenes, así como a los que ya son mayores. Para ayudarles a no tener de frío durante todo el invierno, hay técnicas y cosas que podemos hacer para regular el cambio de temperatura.

SÍNTOMAS DEL FRIO EN ANIMALES DE COMPAÑÍA
Ten en cuenta que si tu mascota empieza a tiritar lo más probable es que sea porque siente frío. No obstante, esta no es la única señal que puede alertarnos de ello, y es que existen otros síntomas del frío a los que tenemos que prestar atención:
Respiración y movimientos lentos: Si observas que tu perro, gato, roedor, ave, etc. respira más despacio de lo normal o, incluso, tiene dificultades para hacerlo es posible que tenga frío y se esté resfriando por ello. Asimismo, a este signo se le puede sumar que se mueve de manera muy lenta debido a una rigidez muscular provocada por las bajas temperaturas.
Aumento de la ganas de dormir: ¿Tu mascota está más cansada? ¿Duerme más de lo habitual? Si es así, puede ser consecuencia del frío y tendrás que poner medidas para ayudarle a soportarlo. Además, observa su postura al dormir. Si se retuerce como si quisiera taparse con su propio cuerpo, con total seguridad necesita cubrirse con una manta o ropa de abrigo.
Sequedad en la piel: En especial los perros y gatos sin pelo pueden llegar a presentar una piel seca si sienten mucho frío, hecho que tendrás que tratar de inmediato para devolver la vitalidad a su piel y mantenerla en perfectas condiciones.
Si observas que tu mascota presenta rigidez en una parte específica de su cuerpo, deberás masajear la zona con mucho cuidado para ofrecerle tu calor e intentar aliviar los síntomas. Si tras unos minutos no notas mejoría, tendrás que llevarlo al veterinario de inmediato.
CONSECUENCIAS DEL FRÍO EN MASCOTAS
Ahora que conoces los síntomas del frío en perros, debes saber que no actuar para aliviarlos puede desencadenar en la aparición de problemas respiratorios y patologías de carácter grave. A continuación te mostramos las más habituales: Resfriado, Bronquitis, Laringitis, Faringitis, Pulmonía
Aunque estas son las enfermedades más comunes en algunos animales de compañía durante el invierno, no son las únicas, por lo que protegerlas del frío es una tarea obligatoria si queremos asegurar su bienestar y mantener su salud. De esta forma, si sospechas que tu perro puede sufrir alguna de estas patologías, no lo dudes y acude al veterinario lo antes posible. En especial la pulmonía solo puede ser tratada con antibióticos que debe recetar un especialista, por lo que actúa rápido y ofrece los mejores cuidados a tu perro.

PROTEGE A TU MASCOTA DEL FRIO
1.-Si tu perro duerme fuera de casa, lo primero que debes hacer cuando comienza la temporada de frío es comprobar que tiene un sitio cubierto como puede ser su casita, y que dentro de ella hay algún cojín o alguna manta para que cuando duerma o esté descansando, no tenga que tocar la madera o el plástico frío. Si se destempla al dormir, puede resfriarse rápidamente.
Además, si su casita puede estar bajo un techo, mucho mejor, así evitarás que le entre el viento o la lluvia, que pueden ser igual de molestos que el frío o incluso más. Si ves que el frío es extremo, es mejor que esté dentro de casa.
2.- Revisa su tazón del agua, porque si en invierno bajan mucho las temperaturas puede congelarse. Eso hará que el perro no pueda beber lo que podría afectar su salud y causarle deshidratación, así que es muy importante que tengas controlada el agua de tu mascota.
3.-La alimentación siempre es importante, pero en invierno todavía más. Los perros, al igual que las personas, se vuelven más perezosos, pero necesitan más energía para poder soportar el frío. Lo que te recomendamos es que acudas a tu veterinario de confianza y le expliques cómo va a pasar tu mascota el invierno, dónde va a vivir, etc. Él, como profesional, te dirá si tu mascota necesita algún complemento especial en su alimentación.
4.- A los perros les gusta mucho jugar, y en invierno debemos hacer que jueguen todavía más, ya que eso les puede ayudar a combatir el frío porque entran en calor. Pero tienes que tener en cuenta que si en donde vives hace mucho frío y hay nevadas, algunos trozos de nieve pueden convertirse en hielo, contando con esquinas que les pueden provocar lesiones especialmente en sus patas.
Lo que puedes hacer es revisar antes la zona dónde va a jugar, y si no puedes, cuando hayan terminado de jugar revisa todo su cuerpo, si detectas algún trozo de hielo en alguna zona deberás sacarlo rápidamente.

5.- Si tienes un perro con mucho pelo, evita cortárselo durante el invierno. Su pelaje es su mejor aliado, y aunque te parezca que tiene demasiado solo debes cortarlo a partir de la primavera. Piensa que para tu perro su pelo es parecido a lo que es un abrigo para ti, eso sí cuida su pelaje peinándolo periódicamente para evitar los nudos, ya que estos hacen que el animal no esté tan bien aislado.
6.-Evita el baño durante esta época o ten especial cuidado en el secado. Piensa que si sale a la calle mojado o incluso húmedo, es mucho más propenso a que le pueda padecer resfriado o tos canina. Si puedes, reduce la cantidad de baños que le das durante la época de frío.
7.-En los animales que no tienen pelo, fíjate mucho en sus orejas y en su cola. Si ves que están muy frías, secas, duras, rojas, blancas o de color morado a gris, podría haber ocurrido un congelamiento. Para ello envuelve las extremidades del perro en mantas o toallas para calentarlas gradualmente, y consulta a tu veterinario inmediatamente.

8.- Considerar comprar ropa canina es una buena opción para proteger a un perro del frío. Le ayuda a mantener su cuerpo caliente (o no tan frío), y es ideal especialmente para los perros pequeños o con poco pelo, que son más propensos a sufrir más con las bajas temperaturas. Sobre todo, asegúrate que la ropa siempre está seca.
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