Animalería: Casas puente, alternativa a los refugios

María José Lozano @Magiajose Fotos: Pixabay   14/05/2019

María José Lozano @Magiajose Fotos: Pixabay

Todos estamos influenciados. Especialmente por programas de TV y Radio de países como Estados Unidos, Reino Unido y Australia, de los que recibimos mucho contenido En esta ocasión abundaré en la influencia que han tenido los programas de rescate animal de estos países en la percepción de los refugios en México.

Si eres animalero probablemente has pensado o has escuchado muchas veces “me gustaría sacarme el melate para comprar un terrenote y convertirlo en un refugio donde poder tener muchos animales”. Hace ya más de 10 años que en estos tres países las leyes, la economía, los programas de responsabilidad social y la cultura de la donación permitieron iniciar con proyectos en los que se recibían animales de particulares, abandonados o recuperados por la policía local. Y esto nos influenció y nos inspiró a soñar con lugares donde los animales estuvieran atendidos, resguardados y seguros.

Sin embargo, una década después ha salido a la luz que los refugios se ven obligados a sacrificar animales para poder seguir dando espacio a nuevos animales. Los que no lo hicieron terminaron convirtiéndose en santuarios o - tristemente- en acumuladores de animales. Obviamente a la mayoría de las personas que donan no les gusta pensar que sus donaciones son destinadas a matar animales - aunque sea de forma compasiva y acompañada- y esto ha detonado una crisis que ha llegado hasta el cierre de refugios por falta de recursos.

Así que estos espacios empezaron, recientemente, a hacer cada vez más frecuentemente uso de un recurso muy útil, que le da más posibilidades de vida a los animales: las casas puente.

Casa Puente: alternativa cada vez más popular

Con esto no estoy diciendo que los refugios no sean importantes o no jueguen un papel clave en la protección animal. Quien decide llevar un animal le está ofreciendo una oportunidad que antes no tenía. Desgraciadamente es una oportunidad muy pequeña.

El tiempo en que un animal se recupera y puede ser puesto en adopción varía entre un par de semanas (cuando el perro llega en buenas condiciones y ya con algo del protocolo avanzado, como puede ser desparasitación, vacunas y/o esterilización). Sin embargo, el periodo clásico de puesta a punto varía entre las 3 y las 12 semanas.

Obviamente esto limita tremendamente los espacios en los refugios. Un lugar con 20 lugares puede completar un promedio de 160 adopciones al año. Muy poco, con mucho esfuerzo y muchos recursos. Y eso pensando que se adopten todos, de otra forma habrá que sumar de entre 2 a 4 sacrificios por cada adopción.

En Guadalajara y zona metropolitana se considera que hay un perro por cada 5 personas. ¿Cuántos refugios se necesitarían para ayudarlos a todos? ¿Cuánto tiempo? ¿Cuánto esfuerzo y recursos?

Entonces los refugios optaron por algo que ya se hace en México por la falta de leyes, donaciones, programas de responsabilidad social y educación: buscar casas puente. Adopta Guadalajara así funciona y ha tenido un gran éxito.

Una casa puente es una familia dispuesta a recibir a un animal y rehabilitarlo, física y emocionalmente. Albergarlo, darle una rutina y una disciplina. Conocerlo y prepararlo para vivir en convivencia con otros animales o personas.

Todos podemos ser una casa puente. Solo se requiere un espacio para segregar en lo que el animal está sano y luego ganas de ayudar al animal. Es probable que haya gente dispuesta a apoyarle económicamente.

Mi recomendación es conformar un equipo, de otra forma la posibilidad de que la casa puente se convierta en permanente es muy alta. Una persona hace papeleo, citas, acude a eventos, promociona al animal y la otra, cuida al animal, lo rehabilita y le da el perfil a la primera para encontrar la casa ideal.

No encariñarse con el animal es imposible. Cada progreso nos llenará de orgullo y felicidad, pero siempre tenemos que tener en mente que hay personas que pueden ofrecerle lo mismo o más que la casa puente, y que no darlo en adopción significa cerrarle las puertas a otro animal. Formar un equipo permitirá que la persona menos involucrada emocionalmente pueda tomar decisiones asertivas para todos y nos dará la seguridad de tomar la dolorosa decisión de dejarlo hacer una nueva vida.

Ciclo positivo

Las casas puente, al contrario de los refugios son un ciclo positivo para la protección animal. Me explico.

Los refugios crean la falsa sensación de que rescatar a un animal es sacarlo de una situación de maltrato o abandono y transportarlo a un refugio. Nada más falso. Ese solo es el principio, lo más sencillo, lo mínimo.

El verdadero rescate de un animal viene después. Rehabilitar, completar el protocolo, pasar por el proceso de elección de adoptante, entregarlo y darle seguimiento. Eso es rescatar a un animal.  

En el caso de las casas puente todos aprenden. Rescatistas, casas puente y adoptantes. Se entiende el por qué de la esterilización, vacunas y desparasitación. Se entiende por qué el proceso pulcro de elección del adoptante, y el por qué la erradicación del maltrato animal empieza por nuestra casa, esterilizando y teniendo una sana convivencia familiar con el animal, así como respetando las responsabilidades de vivir dentro de una sociedad.

Entonces, antes de despedirme quiero invitarte a dejar de esperar sacarte el melate para ayudar a un animal. Empieza hoy siendo casa puente. ¿No puedes? Hay muchas maneras de ayudar:  financia un rescate, paga una esterilización al mes, dona a una AC, patrocínale las copias, los flyers, un toldo, una mesa, un mantel, sé voluntario en eventos, difunde en tus redes sociales los eventos, los adoptables, el material como este que informa sobre las opciones. Finalmente usa tu profesión, tus habilidades o tu creatividad para apoyar.

Pero creeme, un refugio es lo que menos necesitan los animales.

Mariajosé Lozano

@Adoptagdl

 

Lo que pasa en la red

COMPARTE TU OPINIÓN